Los olores de la transpiración se deben a las bacterias que se acumulan al contacto con las toxinas evacuadas por nuestro cuerpo. Antes del siglo XX y el comienzo de la higienización, la transpiración no se percibía como un marcador social negativo. Fue con la crisis económica de 1930 que los fabricantes jugaron con el miedo a perder el empleo para convencer a la mayor parte de la población de usar desodorante.
El primer desodorante fue inventado en Estados Unidos en 1888 por la marca Mum. Pero para que se convirtiera en un producto central de nuestra rutina matutina, los fabricantes de la época tuvieron que redoblar su ingenio y publicidad.
¿Cómo funciona un desodorante?
Los desodorantes actúan sobre las bacterias que, al alimentarse del sudor apocrino (el sudor ecrino no tiene olor), desprenden el olor que atribuimos a la transpiración.
La eficacia de un desodorante se basa en 3 ingredientes principales: un absorbente, un antibacteriano y un agente que enmascara los olores. El componente absorbente como el polvo de planta, la arcilla o los probióticos. Permiten atenuar la sensación de humedad. El antibacteriano neutraliza las bacterias que causan los malos olores.
¿Por qué sudamos?
La piel es el órgano más grande y versátil del cuerpo humano. Desempeña muchas funciones vitales y una de ellas es la transpiración. Este fenómeno fisiológico natural cumple varias funciones, como la termorregulación del cuerpo, la eliminación de desechos y la protección de la piel al contribuir a la formación de la película hidrolipídica. La producción y secreción de sudor es realizada por las glándulas sudoríparas.
¿De dónde proviene la transpiración?
Existen dos grandes tipos de transpiración: la transpiración de regulación térmica, también llamada termorregulación, y la transpiración emocional.
La activación de la transpiración se debe a la obediencia del cuerpo a reflejos comandados por el hipotálamo, situado en el cerebro, tras la detección de diferentes señales externas.
- La termorregulación
La regulación térmica interviene cuando el cuerpo corre riesgo de sobrecalentamiento, en caso de esfuerzo o fiebre, por ejemplo, pero también en reposo para mantener el equilibrio térmico con el ambiente, durante un calor intenso.
El organismo libera energía térmica gracias a la evaporación del agua en la superficie de la piel. La humidificación de la piel por el sudor permite así refrescarla, lo que conduce a la regulación y el descenso de la temperatura corporal. Aproximadamente el 50% de esta sudoración es proporcionada por el tronco y el 25% por las piernas.
- La transpiración emocional
La transpiración emocional es una reacción instantánea del organismo ante el estrés, la ansiedad, el placer o el miedo. En caso de emociones fuertes, el sistema nervioso autónomo libera hormonas del estrés en la sangre, especialmente la adrenalina. Estas activan en pocos segundos las glándulas responsables de la transpiración. Después de una estimulación emocional, las glándulas axilares, situadas en las axilas, producen un volumen mayor de transpiración.
Este tipo de sudoración se desencadena en toda la superficie del cuerpo, en gran parte en las manos, los pies y las axilas, independientemente de la temperatura ambiente.
¿Y el olor en todo esto?
Contrariamente a la creencia popular, el sudor es prácticamente inodoro. Por lo tanto, no es la transpiración en sí misma la responsable de los malos olores. En realidad, son las bacterias las que, al consumirlo, producen compuestos químicos olorosos, responsables de los malos olores corporales.

¿Antitranspirante o desodorante?
Entre los productos de higiene que luchan contra los malos olores, encontramos los antitranspirantes y los desodorantes. El desodorante neutraliza las bacterias que causan los malos olores. Un antitranspirante cierra los poros de la piel para bloquear el fenómeno de la sudoración, a menudo con la ayuda de sales de aluminio.
- Los antitranspirantes
Los antitranspirantes ayudan a reducir la cantidad de sudor producido. Tienen una acción astringente y, por lo tanto, permiten regular la transpiración durante algunas horas al obstruir las glándulas. El ingrediente activo principal que se encuentra en los antitranspirantes son las sales de aluminio.
Los antitranspirantes han sido muy criticados últimamente, en primer lugar por su modo de acción, ya que atrapan las toxinas en el cuerpo e impiden así la regulación natural del cuerpo humano mediante la transpiración. Además, el uso de sales de aluminio podría tener una incidencia en el aumento de la tasa de cáncer de mama. Asimismo, la exposición a estos últimos también es culpada de tener una incidencia en el aumento de casos de enfermedad de Alzheimer.
- Los desodorantes

















